Estrategias del Bacarat

Aunque el Bacarat no es un juego que tenga demasiadas estrategias, tampoco es un juego en el que no haya lugar para el razonamiento. Hay algunas decisiones que se pueden hacer para aumentar las chances de ganar. Se apuesta a la banca, al jugador o al empate, y hay que pensar de qué manera ubicar una apuesta para obtener una ganancia dada.
Los jugadores experimentados evitan por lo general apostar al empate, por una razón muy simple: las probabilidades de ganar apostando al empate son muy inferiores a lo que paga: 8 a 1.
Para las demás apuestas, el casino tiene una ventaja mucho menor, de 1,06% en la mano de la banca y 1,24% en la mano del jugador. Ahora puedes pensar que esto significa que es mejor apostar a la banca, pero quizás no por la razón que crees. Recuerda que hay una comisión para el casino en la mano del banquero. Dicha comisión es de aproximadamente 5%.
Desde luego, aún pagando el 5% de comisión, hay aún un 0,19% de ventaja al apostar a la banca con respecto a apostar al jugador, dado que la mano de la banca gana con más frecuencia.
Un sistema muy popular para apostar al bacará es el de 1 - 3 - 2 - 6, que supone arriesgar nada más que dos fichas para tener la oportunidad de obtener diez. Funciona de la siguiente manera: tu primera apuesta es de una ficha. Si ganas, aumentas tu apuesta en una ficha, haciendo de tu segunda apuesta una de tres fichas (la apuesta original, más lo ganado, más una ficha adicional). Si ganas la segunda apuesta, tendrás seis unidades; en este punto sacas cuatro, dejando dos fichas para la tercera apuesta. Si ganas, le agregas dos más, haciendo una apuesta de seis fichas. Si la apuesta gana, recoges doce fichas, diez más que la apuesta original de dos fichas.
Las apuestas se hacen antes de que se repartan las cartas. Todos los jugadores tienen la oportunidad de hacer las veces de la banca, aunque no están obligados a ello.
Otro sistema muy utilizado es el de la martingala, que es también muy fácil de implementar. Básicamente, el objetivo es ganar una ficha por mano. De este modo, tu primera apuesta será de una unidad. Si ganas, recoges tu ganancia y la siguiente apuesta vuelve a ser de una ficha. Si pierdes, duplicas la apuesta para recuperar la ficha perdida. Si se vuelve a perder se vuelve a duplicar la apuesta hasta que se gana y se recupera lo apostado con una ganancia de una ficha.
Este sistema es perfecto y no puede ser vencido en juegos como el bacará o la ruleta. No obstante, los casinos han creado reglas que limitan la cantidad que se puede apostar en cada mano. Los máximos y mínimos de la mesa están pensados para eliminar la amenaza de las martingalas. El sistema es que si apuestas 5 dólares y pierdes, en la siguiente apuesta pones 10, en la siguiente 20, y si sigues perdiendo, no pasará mucho tiempo hasta que alcances el máximo de la tabla. En este caso no podrás aumentar tu apuesta, y tu sistema habrá fallado.
Un aspecto predominante de los juegos de Bacarat jugados en el casino gratis es la tarjeta donde se anotan los resultados. Casi todos en la mesa llevan la cuenta de los resultados de cada mano, tratando de deducir patrones y de acuerdo a ello condicionar sus apuestas. Los casinos promueven esta conducta por la sencilla razón de que saben que no afecta los resultados del juego. Buscar patrones en el bacará es tan absurdo como hacerlo en la ruleta. Una mano no tiene relación con la siguiente, y en ningún caso se ve influenciada por el resultado de las manos precedentes.
Cualquier estrategia de bacará que te haga cambiar las apuestas basado en las manos anteriores es completamente inútil y debe ser totalmente descartada.
Así que entonces, aunque veas a casi todos en la mesa anotar números en las tarjetas repartidas por el casino en la entrada, debes considerarlo apenas un entretenimiento y no pensar demasiado en ello. Es nada más que un método que emplea el casino para distraer a la gente de las partes realmente importantes del juego.
Otro aspecto erróneo en la estrategia para jugar al bacará tiene que ver con la cuenta de las cartas. La cuenta de las cartas se asocia normalmente con el juego del blackjack, y puede ser una estrategia efectiva al utilizarla en el casino adecuado. Puede parecer también una estrategia productiva en el bacará, ya que trabaja de forma similar. El problema son las cartas usadas que vuelven al mazo antes de que se quiten varias, lo que anula cualquier cuenta que se haya hecho. En el bacará los problemas con las cuentas de cartas son bastante diferentes. Al contrario que en el blackjack, el bacará no ofrece la oportunidad de alterar la apuesta en medio del juego. El blackjack ofrece esta posibilidad en varias situaciones diferentes, y se puede incrementar la apuesta si la cuenta cambia durante el juego. Contar las cartas en el bacará ofrece ventajas sobre la casa muy pocas veces, lo que hace que la mayoría de los esfuerzos sean improductivos.


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